Vuelve aquel momento, aquella tarde. Los dos sentados. No había palabras. Tu mirada. Mi mano, nerviosa, anhelaba la tuya. Ya no somos unos críos. No es fácil, no es el momento.
No es más que un recuerdo, casi un sueño. A veces pienso que no te conocí. Fantaseando con instantes, haciéndolos eternos. Mi corazón puede transformar un suspiro en una hora, un minuto en toda una vida.

1 comment
Comments feed for this article
Febrero 18, 2008 a 4:06 pm
cabaret
pero niñaaaa que amor prohibido se oculta en tus palabras! eso me lo tienes que contar!